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Programa de albaranes para restaurantes: qué tiene que hacer (y qué no)

Un programa de albaranes para restaurantes no sirve para archivar papeles. Sirve para que el coste de materia prima del mes salga de lo que de verdad entró por la puerta de atrás, al precio que de verdad se pagó. Si lo que buscas es un sitio donde guardar PDFs, con una carpeta en el correo vas bien. Si lo que buscas es que el cierre de mes cuadre sin una tarde de Excel, el programa tiene que hacer cinco cosas concretas. Y evitar otras tres.

Por qué el albarán manda sobre la factura

El albarán es el único documento que se firma con el género delante. La factura llega días o semanas después, agrupa varias entregas y la redacta el proveedor sin que nadie de tu equipo mire la mercancía. Por eso, para saber qué has consumido este mes y a qué precio, el albarán es la fuente: la factura solo confirma o desmiente.

Lo que pasa cuando se contabiliza por factura: la factura de la pescadería de junio (2.480 €) llega el 9 de julio y se registra en julio. Junio parece un mes bueno de food cost y julio parece un desastre. Ninguno de los dos números es verdad. Con el albarán, cada entrega cae en el día en que entró el pescado.

Las cinco cosas que un programa de albaranes tiene que hacer

1. Leer el albarán en la recepción, no en la oficina

El momento útil es cuando el repartidor está delante: el cocinero hace una foto con el móvil, el sistema lee las líneas (producto, cantidad, precio, descuento) y el albarán queda registrado antes de que el papel llegue a mancharse de aceite. Si el programa exige teclear las líneas a mano en un ordenador, no se usará. Nadie teclea 40 líneas de Makro un sábado a las 11.

2. Asignar cada línea a una partida de gasto

Un albarán de un distribuidor mezcla carne, limpieza, bebidas y menaje. Si todo cae en «compras», el % de food cost está contaminado con papel higiénico. El programa debe aprender: la segunda vez que aparece «Papel secamanos 2 capas», ya sabe que va a Limpieza.

3. Recordar el último precio de cada producto y avisar de las subidas

Aquí está el dinero. Un proveedor sube el solomillo un 6 % en marzo y nadie se entera hasta el inventario de junio. Un buen programa compara el precio de cada línea con el último albarán del mismo producto y levanta la mano el mismo día.

Ejemplo real de un restaurante de 60.000 € de compras al mes:

· 14 productos suben entre un 4 % y un 9 % en el primer trimestre sin que nadie renegocie.
· Peso de esos productos en la compra: 31 % → 18.600 €/mes.
· Subida media ponderada: 6,2 % → 1.153 € al mes de más, 13.800 € al año.

Un aviso el día del albarán convierte eso en una llamada al proveedor de cinco minutos.

4. Cruzarse con la factura y con el banco

El albarán dice lo que entró. La factura dice lo que te cobran. El banco dice lo que has pagado. Los tres mundos casi nunca cuadran a la primera: una factura agrupa cinco albaranes, un albarán se facturó dos veces, un pago cubre tres facturas menos un abono. El programa tiene que casar los tres solo y enseñarte únicamente las excepciones.

5. Alimentar el escandallo sin que nadie lo actualice

Si el precio real de cada ingrediente ya está en el sistema desde el albarán, el escandallo de cada plato se recalcula solo. El food cost teórico deja de ser una foto de enero y pasa a ser un dato vivo, siempre sobre precio sin IVA.

Lo que un programa de albaranes NO debería hacer

  • Obligar a cambiar de proveedor, de banco o de TPV. El programa se adapta a cómo compras; si te pide que tus proveedores manden sus albaranes en un formato concreto, el 80 % no lo hará nunca.
  • Derivar cantidades físicas del importe. Si el albarán dice 12 kg y la factura dice 130 €, el programa registra 12 kg y 130 €. Nunca «calcula» los kilos a partir de los euros: la cantidad física la firma quien recibe el género.
  • Esconder las diferencias. Un albarán a 8,40 €/kg y una factura a 8,90 €/kg no se «redondean». Se reclaman. Si el programa no marca la diferencia en rojo, está trabajando para el proveedor.

Cómo saber si el tuyo funciona: tres preguntas

¿Sabes hoy, sin abrir Excel, cuánto has comprado esta semana a tu proveedor principal? ¿Te ha avisado el sistema de la última subida de precio antes de que la vieras en la factura? ¿Cuánto tardas en cerrar las compras del mes: una hora o una tarde? Si la respuesta a alguna es «no» o «una tarde», el programa archiva, pero no gestiona.

Cómo lo hace 3BRO

En el módulo de Compras de 3BRO, el equipo fotografía el albarán al recibirlo y la IA lee las líneas con precios y descuentos. Las facturas entran solas por correo y se cruzan con sus albaranes por el número citado en el PDF; el extracto del banco llega cada día y casa cada pago con su factura. El coste de materia prima del mes sale de lo que entró por la puerta, y la subida de precio de un producto salta el mismo día. Está incluido en todos los planes.

Foto al albarán y el resto lo hace el sistema

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