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Cómo hacer un presupuesto para un restaurante paso a paso

Un restaurante sin presupuesto navega a ojo: sabe lo que vendió ayer, pero no sabe si "va bien". Saber cómo hacer un presupuesto para un restaurante es lo que convierte la intuición en un plan contra el que comparar cada día del año. Y no hace falta un departamento financiero para hacerlo — hace falta método, y unas cuantas horas bien invertidas antes de que empiece el ejercicio.

Este es el método en cinco pasos, con las referencias de coste por familia y un ejemplo completo con euros al final para que puedas copiar la estructura.

Paso 1 — Presupuesta la venta mes a mes (no el año entero)

La cifra anual es inútil para gestionar: la restauración es estacional y cada mes es un negocio distinto. Construye la venta esperada de cada mes partiendo del año anterior, y ajusta con lo que sabes del próximo (subidas de precio, reformas, una terraza nueva, un festivo que cae en sábado).

Truco de comparación: cuando compares contra el año pasado, hazlo día de la semana contra día de la semana (este sábado contra el sábado equivalente del año anterior), no fecha contra fecha. Un mes con cinco sábados no se puede comparar alegremente con uno de cuatro: el mix de fines de semana sesga todo.

En la práctica, el método que menos se equivoca es desplazar 52 semanas exactas: el 14 de marzo de este año se compara con el día que cayó en el mismo día de la semana hace un año, no con el 14 de marzo del año pasado. Sobre esa base se aplican los ajustes conocidos, y el resultado es la venta presupuestada del mes. Lo explicamos con detalle en la guía de previsión de ventas de un restaurante.

Ejemplo — venta presupuestada de un restaurante de playa:

· Venta real del año anterior: 860.000 € (bruta, con IVA)
· Subida de carta prevista en abril: +4 % sobre los meses de mayo a diciembre
· Terraza nueva de 20 cubiertos desde junio: +35.000 € repartidos en temporada alta
· Semana Santa que el año que viene cae en marzo, no en abril: mueve 18.000 € de un mes a otro

Venta presupuestada: 918.000 € brutos → 834.545 € netos (IVA 10 %).
Esa cifra neta es la que manda: todos los porcentajes de coste se calculan sobre ella.

Paso 2 — Presupuesta los gastos por familias, cada una con su lógica

No todos los gastos se comportan igual. Sepáralos en tres tipos:

  • Fijos: alquiler, seguros, cuotas — un importe al mes, fácil.
  • Variables ligados a la venta: materia prima sobre todo. Se presupuestan como % sobre venta neta (ej.: 30 % de food cost objetivo). Si vendes más, gastas más — y el presupuesto lo entiende.
  • Semivariables: suministros, lavandería… tienen una base fija y una parte que escala. Un % con mínimo funciona bien.

Recuerda presupuestar y comparar los gastos en neto (sin IVA): el IVA soportado no es coste, es un anticipo que recuperas.

Qué porcentaje debe llevarse cada familia

Estas son las referencias con las que se suele arrancar un presupuesto, siempre sobre venta neta. No son verdades reveladas: son el punto de partida hasta que tengas dos ejercicios de histórico propio, que es el dato que de verdad manda.

  • Materia prima (food & beverage): 28 – 33 %. Un gastrobar de producto se va al 35 %; una coctelería, al 22 %. Sale de tus escandallos, no de una sensación.
  • Personal: 30 – 35 %. Incluye seguridad social, ETT y horas extra. Por encima del 38 % de forma sostenida, el negocio está trabajando para la plantilla.
  • Alquiler: 6 – 10 %. Si supera el 12 %, el local condiciona todas las demás decisiones del año.
  • Suministros (luz, agua, gas): 3 – 5 %. En negocios con mucha terraza climatizada, hasta el 6 %.
  • Otros de explotación (limpieza, lavandería, mantenimiento, gestoría, seguros, marketing, comisiones de TPV y plataformas): 8 – 12 %.

Lo que queda después de todo eso es el EBITDA, y en un restaurante sano se mueve entre el 10 % y el 20 % de la venta neta. Si al montar el presupuesto sale un 4 %, el problema no es el presupuesto: es que el plan del año no aguanta y hay que cambiar algo antes de empezar, no en junio.

Paso 3 — El personal merece su propio plan

Es el gasto más grande y el único que decides semana a semana, así que no lo presupuestes como un % a bulto: planifícalo por puestos. ¿Cuántos camareros, cocineros y ayudantes necesita cada mes, según la venta esperada? Cada puesto tiene su coste anual de convenio; personas × coste = presupuesto de personal con fundamento, mes a mes, con la temporada dentro.

Ejemplo — presupuesto de personal de un mes de temporada alta:

· 1 encargado · 34.000 € coste empresa/año → 2.833 €
· 2 cocineros · 28.500 €/año → 4.750 €
· 1 ayudante de cocina · 22.000 €/año → 1.833 €
· 4 camareros · 24.000 €/año → 8.000 €
· Refuerzo de fines de semana (ETT, 180 h a 16 €/h) → 2.880 €

Total mes: 20.296 € sobre una venta neta presupuestada de 58.000 € → 35,0 % s/venta neta.

La ventaja de presupuestarlo así es que el número es defendible: si en marzo el porcentaje se dispara, sabes si fue porque vendiste menos de lo previsto o porque pusiste a una persona de más los viernes. Un presupuesto de personal hecho como «el 33 % de la venta» no responde ninguna de las dos preguntas. Lo desarrollamos en qué porcentaje de coste de personal debe tener un restaurante, y la planificación del día a día en el módulo de personal.

Paso 4 — Apruébalo y deja de tocarlo

Un presupuesto que se reescribe cada mes no es un presupuesto, es un diario. Cierra una versión, apruébala formalmente y que quede como referencia del año. Si la realidad se desvía, lo que cambia es la gestión — no el listón.

Paso 5 — Compara contra el real… prorrateado a hoy

El error clásico del seguimiento: a día 20 de mayo, comparar el gasto acumulado del mes contra el presupuesto del mes entero y concluir que "vamos genial". Claro — faltan 11 días de gasto. La comparación honesta es contra el presupuesto prorrateado al día de hoy: si el mes lleva un 65 % transcurrido, compara contra el 65 % del presupuesto.

Y la venta, igual: la proyección de cierre de mes se hace con la media diaria de los días completos (hoy, que está a medias, no cuenta) multiplicada por los días del mes.

El presupuesto completo, con euros

Así queda el presupuesto anual del restaurante del ejemplo, con los cinco pasos aplicados. Es la estructura mínima: una fila por familia, el porcentaje objetivo sobre venta neta y el importe que sale de multiplicarlo.

Presupuesto anual · venta bruta 918.000 € · venta neta 834.545 €

· Materia prima · 30,0 % → 250.364 €
· Personal (incluida SS y ETT) · 34,0 % → 283.745 €
· Alquiler · 8,2 % → 68.400 € (5.700 €/mes, fijo)
· Suministros · 4,1 % → 34.000 €
· Otros de explotación · 9,5 % → 79.282 €
· Amortizaciones · 2,4 % → 20.000 €

Total gastos: 735.791 € · EBITDA 118.754 € · 14,2 % s/venta neta

Ese 14,2 % es el listón del año. A partir de ahí, la gestión consiste en repartir la venta y los costes mes a mes —febrero no se parece a agosto— y vigilar cada mes que la desviación acumulada no se coma el margen. Un punto de food cost en este negocio son 8.345 € al año: eso es lo que está en juego cada vez que se renegocia con un proveedor o se ajusta una ración.

Cinco errores que arruinan un presupuesto de restaurante

  • Calcular los porcentajes sobre la venta bruta. El IVA que cobras no es tuyo. Un coste de personal del 31 % sobre venta bruta es en realidad un 34,1 % sobre neta: tres puntos de margen que no existen.
  • Presupuestar el año y repartirlo entre doce. En un negocio estacional, agosto puede valer cuatro veces lo que febrero. Un presupuesto lineal da por bueno un mal agosto y por catastrófico un febrero normal.
  • Olvidar los gastos que no llegan todos los meses. Seguros anuales, la revisión de extintores, el IBI, la paga extra, el mantenimiento de la cámara. Van al mes en el que se devengan, no al mes en que se pagan.
  • No presupuestar las inversiones ni su amortización. La reforma de la cocina no es un gasto de marzo: es una inversión que se amortiza varios años. Si no está en el presupuesto, el resultado de marzo sale falso.
  • Reescribirlo cuando va mal. El presupuesto no es una previsión que se ajusta: es el compromiso contra el que se mide la gestión. Lo que se actualiza es la proyección de cierre; el listón se queda quieto.

Hacerlo a mano vs. hacerlo con sistema

Todo lo anterior se puede montar en una hoja de cálculo — el primer año. El problema es el mantenimiento: la venta hay que teclearla, los gastos llegan tarde, el prorrateo no se actualiza solo y la hoja acaba muriendo en marzo.

En 3BRO el presupuesto se construye por familias y puestos con las lógicas de arriba, se aprueba formalmente, y el real entra solo: la venta desde el TPV cada hora, el coste de género desde los albaranes, el personal desde la plantilla y los fichajes. La cuenta de explotación se compara prorrateada a hoy, todos los días, sin que nadie teclee un total.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de gastos debe tener un restaurante?

Sobre venta neta: materia prima 28-33 %, personal 30-35 %, alquiler 6-10 %, suministros 3-5 % y otros gastos de explotación 8-12 %. Lo que queda es un EBITDA de entre el 10 % y el 20 %. Son referencias de arranque; en cuanto tengas dos ejercicios de histórico, manda tu número, no el del sector.

¿El presupuesto se hace sobre la venta bruta o sobre la neta?

Siempre sobre la neta, la venta sin IVA. El IVA que cobras en caja no es ingreso del negocio, y los gastos se presupuestan también en neto porque el IVA soportado se recupera. Mezclar las dos cosas infla el margen unos tres puntos que no existen.

¿Cada cuánto se revisa el presupuesto?

El presupuesto aprobado no se toca en todo el año. Lo que se revisa es la desviación cada mes y la proyección de cierre cada trimestre. Si se reescribe cada vez que un mes va mal, deja de ser una referencia y el negocio se queda sin listón.

¿Cómo comparo el presupuesto a mitad de mes?

Prorrateando. A día 20 de un mes de 31, compara el gasto acumulado contra el 64,5 % del presupuesto mensual, no contra el mes entero. Y proyecta la venta con la media de los días completos, excluyendo el día de hoy, que va a medias y siempre tira la media hacia abajo.

¿Se puede hacer el presupuesto de un restaurante en Excel?

El primer año, sí. El problema no es construirlo, es mantenerlo: la venta hay que teclearla cada día, los gastos llegan con semanas de retraso y el prorrateo no se actualiza solo. Lo contamos con números en 3BRO frente a Excel.

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