Un beach club que en agosto necesita 40 personas y en enero 8. Un restaurante de costa que triplica su venta en verano. Un negocio de eventos con picos de fin de semana y entresemanas muertos. Todos comparten el mismo dilema: la demanda no es plana, pero una plantilla fija sí lo es. Y ahí es donde se gana o se pierde el margen.
La respuesta no es "contratar fijos" ni "tirar de ETT". Es un modelo mixto: una base de plantilla propia dimensionada al suelo de la demanda, y una capa flexible (extras, ETT por horas, ETT por mes) que se infla y se desinfla con la temporada. El arte está en decidir cuánto de cada cosa — y eso es una decisión económica, no de intuición.
Si dimensionas la plantilla para cubrir agosto, los otros diez meses pagas gente parada: el coste de personal se dispara muy por encima del 30 % sobre venta neta en temporada baja. Si la dimensionas para enero, en verano colapsas: servicio lento, equipo quemado, reseñas malas y, paradójicamente, menos venta de la que el local podía hacer.
El error de fondo es tratar el coste de personal como un dato anual. En un negocio estacional el dato anual miente: un 30 % de media puede esconder un agosto al 22 % y un noviembre al 45 %. Hay que mirarlo mes a mes, y dimensionar mes a mes.
1. La base fija — tu núcleo. Es la plantilla que necesitas el peor mes del año: el equipo que conoce la casa, mantiene el criterio, forma a los refuerzos y te da estabilidad. Esta gente es la columna vertebral y su coste es un fijo que asumes los doce meses.
2. La capa flexible — tu acordeón. Todo lo que va por encima de la base se cubre con personal variable, y aquí hay varias familias con costes muy distintos:
La pregunta correcta nunca es "¿plantilla o ETT?" sino "para este hueco concreto, ¿cuál de estas opciones cuesta menos por la cobertura que necesito?".
Aquí está la clave económica. Cada forma de cubrir una hora extra tiene un precio distinto, y no son intuitivos:
Y un matiz importante que se suele pasar por alto: la ETT no cubre las horas que ya cubre tu plantilla contratada. Si un empleado tiene 160 horas contractuales en el mes, el coste del refuerzo solo aplica a las horas por encima de esas 160. Confundir esto infla el coste estimado y lleva a decisiones malas.
El modelo mixto bien hecho funciona como un acordeón sincronizado con la previsión de venta:
Hacer esto bien exige ver, mientras pintas el cuadrante, cuántas personas equivalentes pide el servicio, cuántas cubre tu plantilla y qué cuesta cubrir el resto con cada política. Si lo descubres al cerrar el mes, ya no hay decisión: solo factura.
El módulo de Personal de 3BRO está construido precisamente para el modelo mixto. Pintas los turnos por puesto y ves al instante las personas equivalentes (RGP) que pide el servicio, lo que cubre tu plantilla contratada y las horas que quedan como extras. Para esas extras eliges la política — horas extra con recargo, bolsa de horas, tarifa pactada, ETT por horas (con nocturnidad) o ETT por mes — y ves el coste de cada opción y el % sobre venta neta proyectada antes de publicar el cuadrante.
Como el sistema conoce las fechas de alta y baja de cada empleado, las bajas médicas y la estacionalidad, el coste real del mes se calcula solo, tramo a tramo. Y al estar enlazado con la previsión de venta, la capa flexible se dimensiona contra lo que esperas vender, no contra lo que pasó el mes anterior.
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